domingo, 5 de abril de 2015

PechaKucha



Un PechaKucha es una presentación compuesta por 20 diapositivas de 20 segundos cada una. Por lo tanto hablamos de 6 minutos y 40 segundos de presentación en la que cada 20 segundos debemos pasar a la diapositiva siguiente.
La dificultad que añade este formato a una presentación corta normal es la limitación de los 20 segundos por diapositiva, la cual dificulta enormemente el trabajo del presentador.
¿Cómo puedes hacer un PechaKucha y no morir en el intento?
Te dejo 4 trucos que pueden ayudarte.
1.- La presentación tiene que fluir
Como imagino que ya debes haber pensado, el principal problema de un Pechacucha es hacer cuadrar tu discurso con las diapositivas, ya que al durar éstas 20 segundos, cualquier retraso en tu oratoria (basta con que te entre tos para ello) puede provocar un desfase entre lo que el público ve y lo que oye.
Y si tu problema es que hablas demasiado rápido, entonces debes esperar a la siguiente diapositiva. Y eso no es muy elegante.
Eso es especialmente crítico si cada diapositiva es independiente de la anterior y de la siguiente.
Si lo que quieres es poder seguir hablando sin problemas en caso de retrasarte un poco respecto de las slides, lo mejor es contar una historia. Lo mejor es que todos tus argumentos estén correctamente enlazados. Tienes que construir un relato.
Eso hará que aunque cambie la diapositiva antes de terminar el texto que debías pronunciar, tu discurso pueda seguir adelante sin interrupciones.
2.- Las dispositivas deben ser muy visuales
Lo dicho anteriormente implica también que, en el fondo, las diapositivas actúan meramente como un decorado. Siempre ocupan un papel secundario respecto de tu discurso.
Para ello es importante aligerar de texto tus diapositivas tanto como te sea posible. Cuanto más texto haya escrito, más fácil será que el público se de cuenta de que no te dió tiempo de decirlo cuando tocaba.
Por eso es fundamental, más que nunca, que tus diapositivas sean lo más visuales posible.
De hecho, deberías poder hacer tu PechaKucha sin ellas.
3.- Utiliza el pase automático de diapositivas
Precisamente porque las diapositivas juegan un papel secundario, lo mejor es olvidarse de ellas durante la presentación.
Aunque pueda parecer evidente, este consejo le resulta nuevo a algunas personas poco acostumbradas al uso de estas herramientas.
PowerPoint y otros progranas similares permiten automatizar la transición entre diapositivas fijando el intervalo de tiempo para cada una. Así que lo mejor es programar todas las transiciones al cabo de 20 segundos para que no tengas que preocuparte de ello.
Eso no significa que, si en algún momento corriste demasiado, debas esperar siempre a la próxima diapositiva. Aunque la transición esté programada, tu podrás pasar de diapositiva manualmente en cualquier momento.
4.- Haz la presentación de memoria
Como ya hemos dicho, una de las dificultades con la que deberás lidiar es coordinar tu discurso con las diapositivas.
La opción de mirar la pantalla para saber cuándo pasa de diapositiva es muy poco elegante, ya que puede dar la impresión de que te lo has preparado muy poco. Así que la improvisación no tiene cabida en este formato.
No sólo vas a tener que elegir las palabras exactas a pronunciar para ocupar justo el tiempo necesario, sino que deberás controlar también el ritmo de exposición. Y sólo hay una forma de hacerlo: practicar, practicar y practicar.
Apréndete el texto de memoria (sólo són 6 minutos) y repítelo una y otra vez para interiorizar tanto las palabras como los distintos ritmos y pausas que te conviene usar.


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